Si, los cumpleaños, esos momentos en los que quieres fundirte con la tierra, esos momentos en que la gente te agobia: abre mi regalo, abre mi regalo... Pues lo abriré cuando quiera. Nada, ellos ahí, mirándote, esperando que el suyo sea el mejor. Ha, que horror...
*BSS*
lunes, 2 de febrero de 2009
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